Av. de la Universidad 501
(2400) San Francisco
Córdoba - República Argentina
El testimonio de nuestras becarias en el día de la mujer y la niña en la ciencia
Hoy, 11 de febrero, conmemoramos el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una jornada que llama a reflexionar y emprender acciones que reduzcan la brecha de género en el ámbito de la ciencia, la tecnología y la innovación.
11/02/2026
Hoy, 11 de febrero, conmemoramos el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una jornada que llama a reflexionar y emprender acciones que reduzcan la brecha de género en el ámbito de la ciencia, la tecnología y la innovación. En ese sentido, convocamos a un grupo de jóvenes becarias de nuestra Facultad Regional para que compartan su experiencia personal, desde el descubrimiento de su vocación científica, sus primeros pasos en la universidad y el trabajo que desempeñan en diferentes grupos de investigación.
María Belén Silvano Ruata es estudiante de Ingeniería en Sistemas de Información. “Estoy en el grupo de investigación denominado GISAI, que trabaja en aplicaciones inteligentes, cómo se puede utilizar la IA, análisis de datos, y esas temáticas”, comentó.
Y agregó: “Yo ingresé a la Facultad por mi interés más que nada en matemática, física, y después recuerdo que en algunas clases pasaban profesores o alumnos más grandes invitándonos a grupos de investigación. En un principio me daba un poco de miedo, era algo desconocido, no sabía si iba a poder, si iba a ser capaz de seguir el ritmo. Pero en un momento me inscribí a mi primer grupo de investigación y hace desde 2024 que estoy en GISAI”.
“Está muy bueno ver cómo todas las herramientas, todo lo que te da la Facultad, eso que quizás vemos como muy abstracto, podemos relacionarlo con el área de tecnología o programación, está muy bueno verlo plasmado y quizás con alguna solución, algún proyecto que hayamos hecho, podemos ver cómo aportamos valor, o agregamos valor a una empresa, agilizar su día a día. Es como que tu carrera toma un profesionalismo distinto, lo encarás desde una perspectiva diferente”, remarcó.
María Belén afirmó finamente que “es muy bueno meterte en uno de estos grupos porque te cambia mucho la manera de ver las cosas, de pensar, porque quizás en el día a día en la Facultad solemos ver cosas más abstractas, y acá lo podés ver en algo que puede ser también tu futuro trabajo. Ingresás en uno de estos grupos y ves que todo eso que se ve en los primeros años se puede juntar para hacer algo muy bueno. Lo que más me gusta del grupo de investigación es que por medio de vinculaciones con empresas o con otros grupos le podés aportar a una persona o una institución los descubrimientos y resultados de esas investigaciones”.
“Entender por qué suceden las cosas”
Luciana Belmonte estudia Ingeniería Química, y en los últimos años estuvo trabajando como becaria en el grupo de CIDEME, concretamente en la línea que investiga la biomasa. Su acercamiento a la vocación científica se dio desde pequeña: “Quería entender el por qué suceden las cosas, buscarle la vuelta de cómo podemos resolver un problema, y me acerqué a mi carrera porque me gustaba la química. Terminé el secundario con una orientación en ciencias naturales, me gustaba mucho la química, la matemática y la física”.
“Hubo varios docentes que comentaron su experiencia en la ciencia, en la investigación y eso fue enriquecedor. Y me dije por qué no sumarme y tener esa experiencia. Así me uní a un grupo y la verdad que me sumó mucho tanto en lo profesional como en lo personal, es como un antes y después”, dijo.
“En el grupo de investigación está bueno el hecho de tener un aprendizaje continuo. Y después también terminás conociendo a estudiantes de otros cursos, con quienes no compartís el aula y conocés otra imagen del docente, que no es que está en la pizarra escribiendo, o explicando. Eso, en algunos casos, se convierte en una amistad con el profesor, en algo así como una mamá o un papá de la Facultad”.
“Ser becaria es una experiencia que recomiendo, que quienes puedan se sumen, no tengan miedo, que no se pongan límites que es posible”, afirmó Luciana.
“Fue una gran experiencia”
María Luciana Vena, estudiante de Ingeniería Electromecánica, se desempeñó como becaria en el Centro de Desarrollo en Informática (CEDI). “Mi carrera tiene un poco de todo, yo siempre fui muy curiosa con respecto a cómo funcionaba las cosas, desde una heladera hasta un taladro, por ejemplo. Eso fue lo que más me atrapó, y gracias a Dios tuve la oportunidad de estudiar la carrera que me gusta. Terminé la secundaria como bachiller en ciencias sociales. Y cuando empecé a estudiar en la Facultad, me asustaba un poco el hecho de que sea muy técnico, desde el primer instante. Pero por suerte tuve el acompañamiento de todos los docentes, tanto en mi caso como en el de mis compañeros que también hicieron un secundario no técnico”, explicó.
Y con respecto a ser una de las pocas mujeres que eligió esta carrera, Luciana dijo: “No tuve miedo. Yo traté de incluirme, si bien hubo un par de dificultades en un principio, después siempre fui muy bien recibida, y como tuve un grupo bastante uniforme a lo largo de los años, no tuve más problemas”.
“Me convocaron para formar parte de un grupo de investigación como becaria, tuve una conversación con el director del grupo. En ese momento no podía cursar muchas materias, entonces lo vi como una oportunidad de poder formarme un poco más y adentrarme en contenido más técnico de la carrera. Fue una gran experiencia, lástima que se terminó porque a lo mejor hubiera estado bueno seguir avanzando”, expresó la joven estudiante de Electromecánica.
“Es súper recomendable”
Catalina Citta es estudiante de Ingeniería Industrial, y trabaja como becaria en el Laboratorio de Estadísticas y Datos. “Desde muy chiquita me gustaba hacer cualquier cosa, desde arreglar un cablecito, ir y venir, hacer maquetas, trabajar, es como todas esas cosas me llamaban mucho la atención, también el poder saber cómo se hacen las cosas, cómo funcionan, y al gustarme tantas cosas, había que encaminar un poco los gustos y terminé acá”.
“Terminé el bachiller de ciencias sociales y me encaminé más por la tecnología, siento que no es necesario terminar en una escuela técnica para poder estudiar acá. Mis primeros pasos en la carrera no fueron difíciles, quizás un poco complicados porque yo no conocía a nadie, pero después me terminé haciendo un grupo re lindo, sumado al trato con los docentes, entonces me llamó muchísimo la atención y es lo que más me incentivó a quedarme en la Facultad”, explicó Catalina.
En relación a su trabajo como becaria, comentó: “En el primer año del cursado una profe me invitó a participar. Yo iba desde el primer año, muy chiquita, me preguntaba qué iba a hacer, qué podía aportar, y al final lo vi como otro mundo, otras realidades y después a lo largo de la carrera me está ayudando un montón, tanto en conocimientos como el trato con otros compañeros, que quizás al ser de otras carreras no los frecuento tanto, pero es lo que más me gustó, el poder estar en el laboratorio”.
“Es súper recomendable, aunque no parezca, no es tanto trabajo extra el que te lleva y podés aportar un montón, y te aporta mucho a vos, yo lo veo muy recomendable”, afirmó la joven estudiante.
“Es una experiencia muy enriquecedora”
Kamil Maggi es de Las Varillas y estudia la Licenciatura en Administración Rural y participa como becaria en el grupo OEA, en el que se abordan diferentes líneas de investigación como los movimientos del mercado agropecuario, las decisiones de los empresarios, el clima, huella de carbono, entre otras.
La vocación de Kamil también surgió a temprana edad: “Desde chica siempre fui muy curiosa y también una persona muy organizada. Y cuando empecé a estudiar en un secundario técnico entendí que mi vocación no era por ese lado, aunque sí había cosas que me interesaban como la tecnología o cómo se hacían ciertas cosas. Cuando me encontré con las carreras que ofrecía UTN me llamó muchísimo la atención la Licenciatura y me di cuenta que podía volcar todo eso que me apasionaba en una sola cosa, que si bien abarca muchas otras porque no solo uno puede administrar, sino también puede enfocarse en todo lo que es agropecuario”.
En cuanto a su incorporación al grupo de investigación como becaria, Kamil contó que si bien “las razones son muchas, yo creo que la principal fue la curiosidad, y la segunda fue que cuando ingresé a estudiar la Licenciatura, yo sabía de la existencia de grupos de investigación para las diferentes ingenierías, pero no de la Licenciatura y me empecé a preguntar algo que fue el detonante a acercarme: qué era lo que podía investigar una licenciada”.
“Y ahí fue cuando surgió la posibilidad de poder participar dentro del grupo OEA, donde analizamos un montón de aspectos que yo no conocía. Es una experiencia muy enriquecedora, te abre muchísimo la cabeza a un montón de opciones que una tiene y no se da cuenta en la vida normal de venir al aula y estudiar desde un aula”, agregó.
“También te conecta mucho con los diferentes docentes o profesionales de diferentes áreas, desde contadores, ingenieros agrónomos, también licenciados y eso también te permite tener experiencia y conocimiento de temas que te van a aportar en el día de mañana cuando seas profesional”, dijo Kamil.
Y añadió: “Hoy puedo comprender que puedo trabajar de diferentes cosas que me apasionan y me llaman la atención gracias a todos estos profesionales que me acompañan día a día”.
11 de febrero: Cerrando brechas de género
Hoy en día, las mujeres siguen representando menos de un tercio de los investigadores mundiales. Cerrar la brecha de género es importante no solo para la equidad, sino también para la calidad, la pertinencia y el impacto de la ciencia, la tecnología y la innovación.
Basándose en el Llamado a la Acción de la UNESCO de 2024 “Cerrar la brecha de género en la ciencia”, el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia de 2026 cambia el enfoque de las recomendaciones y la reflexión a la exhibición de buenas prácticas y soluciones existentes para construir ecosistemas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM) más inclusivos.
Hoy se celebrará en la sede de la UNESCO un evento híbrido de un día bajo el lema “De la visión al impacto: Redefiniendo las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM) cerrando la brecha de género”.
El importante rol de las becarias
El rol que cumplen las personas que son becarias es de gran importancia para llevar adelante las tareas de investigación que propone cada grupo. Constituyen los primeros eslabones en la formación de recursos humanos dentro de los grupos, que son dirigidos por un docente investigador, de manera que lo que se investiga en los laboratorios tiene una correlación con los aprendizajes que se construyen en las aulas.
Otro aspecto importante de esta labor de las personas becarias es que suman nuevas ideas a los grupos de investigación, motorizan diferentes acciones, enriquecen al grupo y también de manera personal, adquiriendo habilidades que luego le serán de utilidad en su campo profesional, o en su carrera dentro del ámbito de la investigación científica.
Quienes desean ser parte de estos grupos, deben comunicarse con el docente investigador que dirige el grupo para expresarle si interés en participar, luego se elabora una lista de mérito con las personas interesadas en sumarse, y partir de allí se gestiona el acceso a una beca estudiantil. También están quienes se acercan a participar de un grupo de investigación más allá de la obtención de una beca, ya que una de las principales motivaciones de este grupo de estudiantes son la curiosidad, la necesidad de seguir aprendiendo, y de seguir realizando nuevas preguntas que impulsen la búsqueda de nuevos conocimientos.
Para la elaboración del contenido para esta fecha tan especial, contamos con la colaboración y el aporte de personas a las que le expresamos nuestro agradecimiento: María Belén Silvano Ruata, Luciana Belmonte, María Luciana Vena, Catalina Citta, Kamil Maggi, Lucía Petitti, Agustina Romera, Ornella Dipiazza, la Secretaria de Ciencia y Tecnología, Dra. Mariana Bernard, y a las directoras y directores de los diferentes grupos de investigación. Este grupo de becarias son tan solo una muestra de otro más numeroso que integran todos los grupos de investigación y desarrollo, y trabajan día a día en la frontera del conocimiento.